Se dice que el ser humano es capaz de recordar el 35% de lo que huele, frente al 5% de lo que ve.  Los olores que percibimos suelen estar relacionados con alguna emoción, lo que nos lleva a hacer una conexión directa a un recuerdo.  
             
En el sector de los eventos y reuniones exploramos nuevas formas de comunicar ideas, y si en los eventos, nuestra intención es generar un mensaje con impacto y conectar con nuestro público, no podemos olvidar el gran poder de comunicación que tiene el olfato.  
             
 Cada olor se relaciona con alguna experiencia que vivimos.
             
Cuando volvemos a percibir el aroma exacto, nuestra mente nos lleva a la emoción específica y momento pasado que vivimos. Podemos recordar alrededor de 10,000 olores diferentes en nuestra memoria, lo que quiere decir que hay más de 10,000 recuerdos y emociones que nos trasportan a un evento o experiencia.
             
En 2011, la marca Ambi Pur, publicó un estudio sobre el olor, donde un 46% de las personas analizadas al volver a oler un aroma familiar influyó más en su recuerdo contra algo que vuelven a ver o escuchar.
             
Imagina que trabajas en una empresa de cafeteras, en una demostración, haces un café al momento y el aroma invade la sala, qué mejor herramienta para dar a conocer la marca que con un café recién hecho. ¿Se te ocurre una forma más eficaz de transportar a esa persona al evento vivido y generar así la emoción y felicidad experimentadas en aquel instante? Y no tienes porqué buscar un entorno con olores característicos para cada ocasión, hoy en día ya existen empresas que diseñan olores personalizados para tu evento. Imagina que todas las experiencias que organizase una marca tuviesen siempre el mismo aroma… Puede que sea la forma ideal de dejar una huella emocional en la mente del consumidor, sumando con cada evento una emoción más a la relación con la marca.
             

             
Aunque se ha comprobado la influencia que tiene el olfato en nuestros recuerdos, todavía es un área con mucho campo por explorar. Algunos de los posibles beneficios son recuerdos intensos, con ciertas fragancias vinculadas a ciertas emocionas, por lo que un mismo aroma puede conseguir una reacción emocional colectiva en nuestra audiencia…
             
Un ejemplo es el olor a pan recién horneado, que, según un estudio publicado en The Journal of Social Psychology, además de despertar el apetito, ¡aumenta la amabilidad en las personas! En la investigación se observó una mejora del 25% en la amabilidad de las personas que visitaban una tienda de ropa con aroma a pan recién hecho… un cambio de comportamiento que más de uno hemos deseado en nuestros asistentes de vez en cuando. Otro ejemplo es el aroma de lavanda, si queremos relajación y energía positiva, parece ser el complemento perfecto en nuestros eventos, ya que las personas expuestas a este olor tienen una menor presión arterial, además de tener una experiencia consciente de relajación y tranquilidad.
             

             
Así que la próxima vez que hagas un evento, no suena tan mala idea poner velas aromáticas en la reunión, ¿Cierto?
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