Próximos a la finalización de 2018, el Palacio de Congresos de València despide un ejercicio excepcional con una Gala de Aniversario en la que reconoce el trabajo de todos sus embajadores durante sus dos décadas de trayectoria.


             
El 11 de diciembre el Palacio de Congresos de València celebró su vigésimo aniversario, que culmina con un ejercicio marcado por una fuerte proyección internacional y la obtención por segunda vez en su historia, del Premio al Mejor Palacio de Congresos del Mundo, el mayor galardón que puede conseguir un edificio de estas características.
             
En el año 1998 nacía del diseño de Norman Foster, un edificio único en València con la misión de atraer turismo de reuniones a la ciudad. Actualmente, el palacio valenciano se ha consagrado como uno de los puntos de encuentro congresual y empresarial más importantes a nivel nacional e internacional. Los números lo avalan. Más de 2.700 eventos, de los cuales 850 han sido congresos y convenciones, y 2 millones de asistentes. En total, el recinto ha generado 1.100 millones de euros y 2 millones de pernoctaciones en la ciudad de València. Unas cifras nada desdeñables teniendo en cuenta que el negocio internacional supera en estos momentos el 40%.
             
Sus resultados son tan relevantes como el trabajo realizado por los profesionales valencianos que consiguen atraer, en colaboración con el equipo humano del Palacio, los grandes eventos a la ciudad, sus embajadores. Especialistas médicos, científicos, académicos, empresarios, …, todos son protagonistas de la labor de presentación y defensa de candidaturas de congresos o convenciones, llevando como emblema el destino València. Este Club de Embajadores, cuyo número de miembros supera el medio millar, ha contribuido al incremento de la actividad del Palacio y a la mejora del posicionamiento que la ciudad ha experimentado en el ranking internacional del turismo congresual, el cual asciende a un 270% desde la inauguración del edificio (de acuerdo con las últimas estadísticas publicadas por la Asociación Internacional de Congresos y Convenciones, València ocupa el puesto 35 del ranking europeo).
             
Además de la labor desempeñada por los embajadores, resulta indispensable contar con el apoyo de colaboradores estratégicos que proporcionen un valor añadido para que el cliente obtenga un resultado a la altura de sus expectativas. Gastronomía, limpieza, mantenimiento o personal especializado de apoyo, son algunos de los elementos indispensables que consiguen, gracias a su saber hacer, la plena confianza del cliente. Prueba de ello son los elevados valores que otorgan los usuarios a puntos tan críticos como la restauración, seguridad o la tecnología, y que se han visto reflejados en el reconocimiento como Mejor Palacio de Congresos del Mundo otorgado por la AIPC (Asociación Internacional de Palacios de Congresos) el pasado mes de julio.
             
Y como tercer pilar que sustenta el éxito de la actividad del recinto, destaca el equipo humano. Profesionales especializados que se caracterizan por su compromiso, afán de superación y una elevada experiencia. Su labor se complementa con unas infraestructuras a la última y unos equipamientos audiovisuales recientemente renovados que han devuelto al edificio el liderazgo en un mercado fuertemente competitivo.
             
En palabras de su directora gerente, Sylvia Andrés, “se cierra un ciclo de 20 años en el que embajadores, aliados estratégicos y equipo humano, han sido pieza clave en el éxito obtenido y en las buenas perspectivas que actualmente presenta la cartera de eventos futura. Además, esta realidad no hubiera sido posible sin el apoyo incondicional del Ajuntament de València, favoreciendo la dinamización del turismo de reuniones en la ciudad y haciéndola crecer como destino congresual.”
             
El evento contó con la presencia de las principales autoridades de la ciudad, los miembros del Consejo de Administración del Palacio de Congresos, los miembros del Club de Embajadores, proveedores y el staff del Palacio. Esta cita ofreció un viaje en el tiempo en el que se pusieron de manifiesto la visión y los principales valores del edificio, culminando 20 años llenos de éxito y de duro trabajo para València.
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